Ocupar el tiempo. Ocupar tiempos vacíos y de ocio. A lo mejor tiempos no tan vacíos no ociosos, tal vez programados. Volver a integrad en la actividad diaria un poco de lectura, algo que tenía olvidado y guardado en la estantería de sus actividades por hacer.
No es que la lectura le guste, pero tampoco le disgusta. Es algo que realiza por temporadas y hace tiempo que no practica.
Últimamente está centrado en libros de autoayuda, como Sin Miedo, de Rafael Santandreu, o en la actualidad Querido cerebro ¿Qué coño quieres de mi? de Lorena Gascón, aunque anteriormente leía libros de novela negra o thrillers, donde destaca Dan Brown como uno de sus escritores favoritos.
La verdad es que es una actividad estimulante para su cerebro, y ahora con sus ultimas lecturas, entre párrafo y párrafo se pregunta por qué no lee más.
A veces es más cómodo camuflarse en el sofá perdiendo las horas con la televisión de fondo y el móvil en la mano sin hacer ninguna actividad productiva, pero ahora quiere entrenar a su cerebro para que las historias formen parte de su rutina, alternando paseos al aire libre con paseos imaginarios por las historias que otros escriben para ser leídas y vividas.
Dicen que cuando se realiza una actividad durante veintiún días seguidos se convierte en hábito, y él quiere crear hábitos más saludables en su vida.
Entrena a su cerebro a ser más fuerte y no caer en otro tipo de actividades de ocio menos o nada productivas.

Comentarios
Publicar un comentario