El móvil es ese compañero que está siempre pegado a nosotros. A veces pasamos más tiempo sumergidos en su pantalla que disfrutando de la vida o la gente real.
Puede ser un aliado o un gran enemigo. Hay que saber usarlo, pero más importante es saber que se está viendo.
Muchas noticias sin contrastar que confunden la realidad, al igual que mucha gente aparentando en redes sociales. Redes, que gran nombre!!! Cómo se atrapan los peces? Con redes. En este inmenso océano que es internet, somos los peces que quedamos atrapados en una pantalla.
A qué viene todo esto? Llevo tiempo buscando un cambio, pero realmente me falta disciplina. A veces he intentado crear hábitos en secreto (si, en secreto, para que si fallo en el intento nadie me puede señalar o llamar fracasado). El posible cambio a llegado (o está a punto de llegar), pues un goloso anuncio a aparecido frente a mi nariz, esa que estaba pegada a la pantalla del móvil haciendo scroll en una app social, ofreciendo el cambio que busco acompañado de la palabra gratis. Qué gran anzuelo para esta pesca!!!
Llevo tiempo quejándome de mi cuerpo; he ganado barriga, he tenido que subir una talla mis camisetas, algún pantalón no me entra… y ofrecen un plan para perder peso, ganar energías, un seguimiento alimenticio… de forma presencial y en grupos reducidos en un gimnasio en mi localidad. He cubierto el formulario, recibido una llamada para una entrevista y ahora sólo falta el casting final.
Por qué me he inscrito a esta oferta-gancho (de la cual me leí toda la letra pequeña buscando el truco)? Porqué sólo me falta disciplina: horarios, rutinas… buscando excusas. De esta forma tendré a personal cualificado que me oriente, me corrija si algo lo hago mal, con un horario marcado y en grupo reducido con gente que al igual que yo busca un cambio. Nada de gallitos de gimnasio que se adelantan para robarte la máquina por ser el novato o no tener el sixpack ni unos brazos musculados.
Seis semanas por delante que pueden ser el cambio que busco y realmente necesito activando mi cuerpo y mi mente de una forma sana a través del ejercicio.
Ahora sólo falta pasar esa entrevista y conseguir una de las plazas gratuitas que ofertan, para luego, tras haber mordido el anzuelo de esa palabra, gratis, caer en las redes de una rutina sana de la cual no me arrepentiré de haber caído atrapado.

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