En las últimas semanas, al igual que en los últimos meses he tenido cientos de conversaciones internas conmigo mismo: me he enfadado, me he emparanoiado, me he reído, he dudado... pero nunca he dejado de pedir ayuda.
Puede que las llamadas de "auxilio" no fuesen siempre activas, pero busca el apoyo en conversaciones cotidianas, con amigos, sin decir que estaba tratándome con su compañía. A veces se fue un poco de las manos cuando brindabamos, pero creo que algún error de esta índole ayudo a ser más sincero y menos opaco en cuanto a sentimientos.
Normalicé los problemas psicológicos quitandolos de la caja de las cosas tabú, y una vez los quité de ahí, me di cuenta no que debe haber nada en esa caja. La caja tabú no sólo no debe estar vacía, no debe existir. Nada debería ser tabú.
Me di cuenta el la mochila que llevaba sobre mí era cada día un poco más ligera, muros que tenía frente a mí no eran tan altos y se podían pasar, cuestas que eran pronunciadas cuesta arriba empezaron a ser llanuras.
Es de la primera vez que me digo a mí mismo que me encuentro mejor sin tener que escucharlo de bocas ajenas.

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