Un agujero negro me ha absorbido durante varios días, donde he tenido momentos de pesadez y desgana, sin apenas realizar grandes cosas productivas como me había planteado a principio de mes.
Durante estos días he acogido un nuevo entretenimiento a modo de ayuda a unos amigos, haciéndome cargo de sus redes sociales. Esto me ha llevado a pasar varias horas en el bar, al tratarse de amigos hosteleros, y mi falta de fuerza de voluntad me ha llevado a perder la noción del tiempo tras perder el control de mi voluntad trago tras trago, llevándome a desatender cosas que debían ser prioritarias. La soledad en casa hacía que las paredes me comprimieran y esta era la peor válvula de escape que escogí. Debía haber sido salir a caminar por la naturaleza, algo olvidado.
He regresado entre tanto a una nueva sesión de terapia con mi psicóloga, una vez más productiva, como todas las anteriores. La motivación con la que de allí salí me subió la moral. Al día siguiente retomé salir a caminar. Por desgracia sólo fue ese día, hasta hoy.
Complicado ponerme a andar, me cuesta volver a coger la rutina y encontrarme bien durante la actividad. En el paseo de hoy el malestar corporal regresó a invadirme, pero nuevamente cruzarme con peregrinos e intercambiar "buenos días" entre ambos, con sus sonrientes caras me cargaron de energía positiva, hasta mi ritmo de marcha aumentó.
Quiero convencerme de que puedo regresar a esa rutina, que el pozo no es tan hondo y que cada vez la luz que hay afuera se acerca y viene para quedarse. Sigue la lucha, la guerra es larga y toca enfrentarse a las batallas.

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