Hoy toca volver a ponerse sobre las teclas y escribir tras unas semanas intensas con subido en una montaña rusa de emociones en la cual cada día era una subida y bajada, con sus correspondientes tirabuzones, que plasmaban distintos sentimientos en mi interior.
Como me hizo ver mi psicóloga en mi última sesión, el ingreso hospitalario de mi abuela provocó que me olvidara de mí mismo y mi autocuidado en este proceso de recuperación en el cual me encuentro inmerso y por ello volví a revivir momentos de ansiedad con diversos y variados síntomas, como al principio de todo.
Finalmente, mi abuela falleció y fue ayer el día de nuestra última despedida. Cuantas explosivos detonaron en mi interior!!!
Días duros de trabajo personal durante el velatorio, como el de coger las propias riendas de mi vida sin permitir que mi cerebro tomara el control, llegaron a su fin con el propósito inicial cumplido: no hundirme.
Abajo, arriba, abajo, arriba... La larga hilera de vagones de la montaña rusa llegó a su punto final. Ahora sólo toca volver a ordenador un poco las emociones y comenzar con los mismos propósitos que al principio de la baja: planificación, ocupar horas murrtas de forma productiva, deporte y actividades al aire libre, sociabilizar y sobre todo priorizarme y cuidarme.

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