Los disparos sonaban por doquier. Esos zumbidos, esos malditos zumbidos, se metían en la cabeza creando un estado de mareo permanente.
Las pulsaciones estaban altas, la adrenalina era constante y parece que el corazón iba a reventar en cualquier momento, como los morteros que se apreciaban lejanos pero estaban al otro lado del muro de contención.
¿Cómo empezó esta maldita guerra? ¿En que momento pasé a ser el protagonista de esta angustiosa batalla? Sin preparación previa estaba inmerso en el campo de batalla con falta de instrucción para este escenario.
Disparos, explosiones, gritos de socorro, todos solapándose a la vez. La confusión no deja pensar con claridad. El caos venció a la lógica, las instrucciones y directrices se evaporaron y tampoco había nadie cerca para apoyar con fuego amigo.
No entiendo el plano que tan estudiado tenía, no sé como escapar de aquí.

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