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Salvar vidas y sus obstáculos

Intentando conseguir confianza 


Soy amante de los animales. Me gustan, si, pero no entro en el grupo que considero de carácter radical llamado "animalistas".

Desde mi punto de vista estamos las perdonas que nos gustan los animales y luego la gente que de lucra a cuenta de ellos. 

Mi percepción de esta situación está basada en experiencias propias vividas en el pasado con animalistas y alguna asociación de animales, por lo que antes de proseguir y ser juzgado, quiero ponerlas en conocimiento de forma breve y resumida.

Un día, conduciendo, me encuentro un perro perdido y asustado por una carretera nacional. Yo no conocía ninguna protectora de animales a la que recurrir pero si a una persona que es voluntaria en una de ellas (además de ser de mi familia). La llamo y le expongo la situación a la cual me responde "ahí no vamos que ese ayuntamiento no nos da subvención". Llamo a la policía local quienes me comentan que llame a la protectora... a la cual había llamado, y tras comentar lo sucedido en la llamada anterior me dicen que entonces no hay nada que hacer. Yo no podía hacer nada, no tenía ni tiempo ni medios para ayudar a ese pobre animal y maldiciendo la burocracia, acompañado por mi indignación, seguí mi camino.

En otra ocasión en una vía rápida con un carril para cada sentido, me encuentro con un gatito hermoso en medio de la carretera. Paré el coche en el arcén, me puse mi chaleco reflectante y me dispuse a señalizar al tráfico para que redujeran la velocidad. Pude coger al cachorrito y lo arropé con una toalla de playa que tenía por el coche. Había llevado un golpe y le faltaba media oreja. Una vez salvada la criatura de una tragedia, llamé a una protectora cercana que encontré a través de Google y tras exponerle mi hazaña me dicen que no recogen gatos y que debo llevarlo a la Policía Local del pueblo. Llegado a comisaría con el gato en brazos ellos me hacen cruzar el pueblo para llevarlo a Protección Civil, donde amablemente lo recogen en una jaula. Creo que lo dejo a salvo y seguí con mi vida. Antes de regresar a casa tras terminar mis recados, con mi cabeza pensando en el gatito blanco todo el rato, decido que lo quiero quedar y cuidarlo. Cuando voy a buscarlo me dice. Que lo habían soltado por una escombrera cercana que está llena de gatos. En serio? 

Tras mis experiencias es normal que no confíe en el sistema, en las campañas de salvar animales ni en ninguna protectora, pues me hacen ver que para ellos no es más que un negocio.

Ayer empezó una nueva aventura, pues aunque mi forma de pensar siguiera firme, he tenido que recurrir nuevamente a una protectora de animales, con recelo por mis experiencias, tras descubrir tres hermosos cachorros abandonados en un monte cercano a mi casa. 

El primer contacto fue muy burocrático (llama a la Policía Local, la Policía Local me dice que llame a SEPRONA, SEPRONA que si no los tengo yo cogidos ellos no vienen...). Rabia. Otra vez rabia, indignación e impotencia.

Me voy de compras a por pienso para intentar atraerlos y paso una mañana sin más éxito que acercarme hasta un metro a ellos. Desisto, pero al menos los dejé comidos (que hambre tenían los pobres), pensando en regresar por la tarde a volver a probar suerte.

En mi sobremesa me llama una voluntaria de la protectora a pedirme información sobre los cachorros y quedar conmigo para enseñarle la zona. Existen voluntarios buenos y comprometidos con su causa!!!

He podido acompañar a una maravillosa voluntaria en una tarde soleada de ayer y una mañana tormentosa y con diluvios como la de hoy con el éxito de poder rescatar a tres hermosas perritas que a partir de ahora podrán encontrar el cariño en alguna familia.

He conocido por primera vez un refugio de animales y ver y comprender el trabajo que allí desempeñan en primera persona.

Creo que puedo empezar a volver a confiar en cierto grupo de voluntarios, mi forma de verlos ha cambiado.

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