El mundo está revolucionado. Se acerca la final de la copa del mundo de fútbol, a la que ha llegado España (por si alguien no lo sabe), que se enfrentará este domingo a Argentina.
No soy muy futbolero, pero hay que reconocer que estos eventos crean un ambiente distinto al día a día habitual, se respira ilusión, magia, unidad… Algo que se debería respirar a diario, viene dosificado por un evento deportivo que incluso vemos los que no seguimos habitualmente este deporte.
Si, me he subido al carro social de participar en reuniones frente a un televisor público, pero estos momentos es mejor vivirlos en compañía.

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